El rostro de lo contemporáneo y diverso en Ahmel Echevarría Peré

Por Astrid Barnet

Confiesa al Periódico Cubarte dedicar gran parte de su tiempo no solo “a hacer literatura”, sino también “a pensarla”.  Es tanta y tan profunda su inquietud ante los disímiles vericuetos de la vida, de la cotidianeidad y de sus actores-protagonistas, que ha logrado la realización de una obra narrativa de gran atractivo, sugerente y siempre dispuesta a exponer, enfrentar y encausar los problemas (muy reales) del tiempo y espacio contemporáneos. Sin lugar a dudas que Ahmel Echevarría Peré (http://www NULL.cubaliteraria NULL.cu/revista/laletradelescriba/n81/articulo-3 NULL.html)(La Habana, 1974), en cada uno de sus propuestas de “paisajes del alma humana”, siempre resultará lectura para contextualizar y, ante todo, analizar valores y pensamientos que siempre están y estarán confirmando sus inagotables presencias.

Está considerado como un prolífico narrador. ¿Ha pensado incursionar en la poesía?

Rafael de Águila, un gran amigo escritor, sostiene que soy prolífico. Cada vez que me lo dice sonrío; en realidad no sé si sea cierto en el sentido estricto de la palabra. Tengo amigos escritores muy jóvenes que me llevan varios libros de ventaja, ellos sí son prolíficos. Mi tempo es pausado, tan rápido como el paso del mulo. Revisar el manuscrito es otro asunto, me lleva más tiempo todavía. Dedico bastante tiempo no exactamente a “hacer” literatura, sino a “pensarla”; esto implica leer, vivir, observar, asociar. Trato de formularme y formular preguntas de las que, de antemano, no sé las respuestas. En ese proceso de “pensarla” surgen historias, personajes, que pueden terminar o no formando parte de un libro; es como estar dispuesto, siempre, a realizar un tour por los peores y los mejores paisajes del alma humana y luego cometer el desliz de dejarlos por escrito.Pero soy terco y me gusta. Experimento un gran placer cuando desde la zozobra escribo para perder mi rostro, cuando lo hago desde una biografía “extraña”.

Hasta ahora sólo he escrito narrativa. Comencé en el territorio del cuento y he ido derivando hacia una máquina narrativa a la que, a falta de un nombre mejor, llamo novela. En realidad, posee una estructura muy parecida al rizoma. En cuanto a lo de “incursionar en la poesía”, si imaginamos a la Poesía y a la Narrativa como dos canchas de un terreno de voleibol, debo consignar que tengo escritos unos textos breves que bien estarían sobre la ned o en el border line del terreno de juego. Por pudor, o por ese loco afán de nombrar, les llamo “pústulas” y nunca poemas. Supuran dolor, derrota, hay en ellas delito y mucho deleite, y la habitan seres que parecen regresar o ir en franca huída hacia un matadero.

De su autoría es la novela Bumerán que, según la crítica, “aparece como una constante la pregunta ¿Alguien hablará de nosotros cuando hayamos muerto?…”. Igualmente, en Días de entrenamiento “es un texto que se mueve entre dos zonas, la vida y la muerte”. ¿Por qué esta preocupación?

Bumerán y Días de entrenamiento son dos estadíos de una misma obsesión, que terminó siendo la novela Días de entrenamiento. Es el mismo libro en etapas diferentes. Bumerán fue la primera. La novela forma parte de algo llamado Ciclo de la memoria, al cual pertenecen los libros Inventario y Esquirlas. En todos, el narrador es un joven llamado Ahmel. En su devenir se va cuestionando mucho de lo que acontece a su alrededor tanto en el plano personal como social, económico y político. Transcurre el tiempo, amigos se marchan del país en busca de un giro es sus vidas —un giro que tenga como estación de arribo la felicidad—, familiares mueren, amigos se ahogan en el Estrecho de La Florida, surgen relaciones de pareja, hay viajes y sexo, líderes políticos enferman, hay proyectos de creación que incluso llegan a concretarse, amigas que dan a luz y a solas un bebé, hay suicidios… Como ves, se alterna la felicidad con la derrota, el dolor con el placer. Incluso se mezclan. En buena medida eso es la vida, al menos la vida de los personajes de esos libros que escribí, y que incluso llegan a parecerse a la vida de muchos seres que puedes ver en cualquier esquina de La Habana (o Madrid, Nueva York, Londres…). Los veo como seres que, con muy alta probabilidad, no quedarían registrados en la Historia por lo que en vida y por la vida hicieron.

Asume en sus obras un gran interés por la vida del individuo como tal: su amor, vivencias, sexo. ¿Considera esto un reflejo-inquietud de su generación? ¿Alguna motivación de índole personal?

Tal interés no es exclusivo de la generación de escritores a la que pertenezco. Sin que sea necesario hacer una exhaustiva revisión de cuanto se ha escrito hasta nuestro siglo y milenio, encontraremos buena cantidad de obras que por el tema han marcado pautas: Madame Bovary, Lolita, Trópico de Cáncer, La casa de las bellas durmientes, Cumbres borrascosas oSantuario, entre otras. En la literatura, el amor y el sexo han sido objeto de análisis, han sido el escenario de apacibles o controvertidas historias según el prisma con el que fueron observadas.

Cada autor, según su interés personal, según los retos que se ha impuesto, según el lastre que cargue, tabúes, según el prisma con el que mire la vida, ha ampliado o reducido la posible onda expansiva que puede generar una obra. Ha habido libros que se han adelantado a su tiempo tal como se adelantan las manecillas del reloj; incluso, han sido prohibidos. El concepto de familia, las características de las relaciones de pareja, las relaciones sexuales se han modificando con el transcurso del tiempo; si las tomáramos como una ecuación, en ellas hay un elemento común: el hombre, la mujer y, en la vida, amor y sexo son dos de las cifras principales.

Toda generación trata de entender el contexto al que pertenece, trata de entenderse en ese contexto, de ahí su interés en modelar una historia en donde sexo y amor permitan establecer conexiones con los otros espacios en los que interactúa el ser humano: el social, el político y el económico. Digamos que todo ese interés para entender el contexto, definirlo, el interés para entenderse en ese contexto y definirse (supongo que es muy cierto que la mirada del otro es lo que te define) es mi “motivación de índole personal” para volver, una y otra vez, al amor y al sexo.

Su criterio acerca de la presencia, virtudes, defectos, problemas y futuro de los nuevos valores que aspiran a emerger como escritores consagrados.

Desde mi punto de vista, la literatura no debe permitirse la ejecución y puesta en práctica de un paquete de medidas para reordenar nada, para proyectar nada. Me da pavor sólo imaginar al Hombre-Con-Todos-los-Atributos. Si acaso, hay que ver al arte, en este caso a la literatura, como un observatorio crítico y no escuela. El arte es delito y deleite, es diálogo “sobre-un-tema-en-específico” y juego “con-algo-en-específico”, es apatía e incluso subversión. No es obligatorio analizar en qué nos hemos ido convirtiendo, en qué o gracias a qué hemos alcanzado tal grado de posible aberración. Pero si la obra tiene la intención de poner sobre el tapete nuestra actual condición, es decir, a nosotros los cubanos de dentro y de fuera (creo necesario destacar esa rara condición que pende como una espada sobre nosotros), no hay que perder de vista que debe hacerse con total honestidad intelectual y responsabilidad civil y nunca desde una tribuna. ¿Pero qué es exactamente honestidad intelectual y responsabilidad civil? Hay que hilar muy fino para dar respuesta a esa interrogante. Como dijo Carpentier (http://www NULL.cubarte NULL.cult NULL.cu/paginas/personalidades/quienesquien NULL.detalles NULL.php?pid=307) (creo que fue Alejo, no soy de los que enlazan frases y nombres como si apretaran un conmutador): “Uno es primero ciudadano antes que escritor”. Por tal motivo, hay que buscar cuáles son las verdaderas causas que nos han llevado a ser como hoy somos, reflejarnos tal cual somos (con nuestras luces y sobras), formularnos preguntas verdaderas (esas cuyas respuestas a veces eludimos), qué trae como consecuencia ese comportamiento, qué hemos perdido y ganado (si en verdad perdimos algo o si sólo era un cuento de hadas), y sentarnos a dialogar no exactamente en la cancha de la literatura como escritores nobeles o consagrados, sino como cubanos en ese gran terreno de fronteras no solo físicas que es Cuba toda.

Importancia del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso” (http://www NULL.centronelio NULL.cult NULL.cu/) en su vida profesional.

El Onelio fue una apuesta que hice en este largo e interminable proceso de formación e interacción que es la literatura. Fue una apuesta en la que saqué muy buenos dividendos. Muchos creen que importa más el resultado que el proceso. Allí, como en el primer taller literario en el que estuve, descubrí parte de lo que debía o no hacer, pusimos a circular entre algunos pocas ideas, autores y libros; establecí alianzas, surgieron buenas amistades que han durado hasta hoy, incluso el Onelio fue la puerta (como para muchos jóvenes escritores cubanos), para salir por primera vez fuera de las aguas territoriales. Pero el Onelio no regala nada, o sí, la posibilidad de que uses una parte de sus recursos en tu beneficio. Todos los que por allí pasan están en igualdad de condiciones. El Onelio tiene detractores (¡Ay, de aquella obra humana que no los tenga!), no creo que sea una fábrica, que imponga un dogma, una “metodología”; si sales con una es que te fuiste con la bola de trapo y, en ese caso, en cualquier lugar te pasarían pollo por pescado.

¿Alguna otra obra en perspectiva?

Aquella en donde no me repetiré. Esa cuyo tema ha vuelto a abrir el cuartón de las bestias. Una que es tan jíbara que arremete contra mí, se sacude e impide cabalgarla; incluso, se deja pasar la mano para luego regalarte una dentellada. Pero soy endemoniadamente terco.

Ahmel Echevarría Peré: Obtuvo en 2002 la Beca de Creación Literaria “El Caballo de Coral”, que otorga el Centro de Formación Literaria de Cuba Onelio Jorge Cardoso. Publicó la noveleta Esquirlas(Editorial Letras Cubanas, Cuba, 2005), además de la colección de cuentos Inventario (Ediciones UNIÓN, Cuba, 2006). Entre los reconocimientos nacionales a su obra literaria destacan: el Premio David, otorgado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en 2004; el Premio Pinos Nuevos, concedido por el Instituto Cubano del Libro en 2005; la Beca de Creación Fronesis en 2007, por su novela inédita Bumerán y, en fecha reciente, el Premio Ítalo Calvino de Novela, cuya premiación tuvo lugar el pasado 22 de junio en la sede de la UNEAC.

Fuente: www.cubarte.cult.cu

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