Grado Cero lezamiano

Por I. Rodríguez

Tras el promisorio comienzo del mes anterior, el ciclo de encuentros Grado Cero, sobre lo transgenérico en la literatura, tuvo el viernes 17 de mayo su segunda aparición en el Centro Cultural Dulce María Loynaz.

En la Sala Federico García Lorca de esta institución, los conocidos críticos y escritores Basilia Papastamatiu, Víctor Fowler y Francisco López Sacha se dieron cita, junto a los organizadores Jamila Medina y Osmel Almaguer, este último en función de presentador.

Si el encuentro inaugural respondía al objetivo de introducir el tema alrededor del cual gravita Grado Cero, ahora se imponía una mayor cuota de especificidad y profundización en el tema, comoquiera que el ciclo reserva solamente sus dos primeras emisiones para cuestiones teóricas. Quizás por eso, una sensación contrastante con aquella de la inauguración, se abría camino a medida que avanzaba el espacio: el tono conversacional sostenido en el primer encuentro por los conferencistas Roberto Manzano y Susana Haug, daba paso a un registro más académico, más “de aula”, reforzado por la lectura como modalidad escogida por el trío de panelistas para su exposición.

Las coordenadas estaban claras: adentrarse en la presencia de lo transgenérico en la literatura cubana, mediante las intervenciones de Fowler y Sacha, enfocadas a la poesía y narrativa respectivamente, y complementadas por el relato de Papastamatiu, en calidad de testigo presencial,  de algunas experiencias vividas durante el momento histórico correspondiente a las vanguardias artísticas en el París de los años `60.

«Cuando nos preguntaban qué eran nuestros textos, no sabíamos qué contestar. Por eso se puso de moda la palabra texto», afirmó Papastamatiu en relación con el quehacer de las tendencias vanguardistas con las que tuvo roce en la capital francesa, y a las que describió como grupos  exquisitos, “elitescos”, practicantes en general de «una literatura difícil».

Precisamente, la intervención de la también poeta y Subdirectora de la revista literaria La letra del Escriba, sirvió para resaltar, implícitamente, algunos rasgos típicos de estos movimientos de vanguardia: un cierto elitismo gremial de sus miembros, junto a la indefinición genérica como seña de identidad artística.

Por su parte, Fowler y López Sacha coincidían en arpegiar sus respectivas exposiciones alrededor de la figura de José Lezama Lima: a partir de algunos ensayos lezamianos como Confluencias, El secreto de Garcilaso y Coloquio con Juan Ramón Jiménez, Fowler se refirió a la necesidad de una superación de la discusión genérica para los estudios sobre poesía, pues según Lezama, «todos los problemas de estructura (…) a fin de cuentas no son más que cuestiones propias de la etapa de catálogo en la que aún se encuentran situados los estudios literarios (….). En la innominada etapa futura, a la cual alguna vez ha de llegar el saber de la crítica, los poemas deberán ser estudiados como cuerpos vivientes o dimensiones alcanzadas».

Para Francisco López Sacha, no hay marcas trangenéricas en el cuento cubano hasta la década de los años 40, cuando este entra en la modernidad de la mano de escritores como Virgilio Piñera, Eliseo Diego, Alejo Carpentier y el propio Lezama Lima.

Son los dos últimos quienes aportan las mayores innovaciones en este sentido: Carpentier porque sustituye el concepto de “nexo causal” por el de “nexo musical”, un desplazamiento  transgénerico que opera no ya en lo estrictamente literario sino entre lenguajes artísticos diferentes en principio: y Lezama, porque la soberanía de su concepto “imago” sobre consideraciones de tipo genérico o  estilístico, le permite conseguir una “indeterminación narrativa” saldada con lo que puede llamarse el “nexo poético”.

En opinión de Sacha, «estas dos transgresiones son suficientes para colocar a Lezama y Carpentier en el corazón de la nueva narrativa hispanoamericana», pero también para convertirlos en piezas claves para el futuro del cuento cubano: ambos esfuerzos no serían valorizados en toda su magnitud sino hasta la eclosión iconoclasta de los “novísimos” narradores cubanos de los años `90.

Otra línea de fuerzas en el tema de lo transgenérico cubano estaría dada, según el autor de En clave de sol, por las búsquedas encaminadas a crear una poética del cuento no centrada en el argumento, en la memoria de los hechos. Y aquí habría que mencionar a Ezequiel Vieta y Lorenzo García Vega, junto a algunos nombres de los ´90 como Alberto Garrandés, Daniel Díaz Mantilla y Rolando Sánchez Mejía, entre otros.

Para junio, Grado Cero propone un punto de giro respecto de sus dos primeros encuentros: los seguidores del espacio podrán empezar a constatar por sí mismos cómo habita lo transgenérico en la literatura cubana contemporánea, pues habrá una ronda de lecturas  con los escritores Soleida Ríos, Legna Rodríguez y Alberto Garrandés.

Comentarios: en Grado Cero lezamiano

  1. Thais Margarita Ballenilla dice:

    En principo felicitar al colectivo del centro DML por su eficaz actividad de promover la cultura, en especial la cubana,
    aunque no puedo participar en todas las actividaes,me motiva el espacio grado cero, excelente idea, de jovenes creadores como Jamila y Osmel, no obstante la calidad y excelencia de la opiniones e ideas expuestas por sus invitados, considero que debe existir espacio al debate y a la reflexión con el publico que asiste, lo que en mi opinion enriquecería la actividad.

    La conceptualización del concepto “trans” relativo a lo genérico literario está en función de la evolución del proceso creador en lo relativo a la ruptura con la “tradición”, no obstante esta debe ser asimilada, y la relación interior / exterior del autor se da en este proceso creativo, que en determinadas condiciones, sicológicas, sociales, economicas, politicas, e incluso antropológicas (ya que el hombre de hoy no es el de ayer, ni el de mañana) el poema es algo vivo, a literatura es un ser vivo, factura de algo que tiene de “trans” y de “cis” homologando los términos biólogicos, y es reflejo de la posición del autor y del otro, o el doble que interviene en este proceso.

    Idea excelente de este espacio, mis congratulaciones y deseo consideren mi sugerencia,
    saludos poéticos
    Thais Margarita Ballenilla
    cientifica y poetisa

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