Libros como barcos

Por Yeney de Armas

¿Qué sucede cuando se apuesta por la poesía como trinchera? ¿Cuando leer y escribir se convierten en actos de amor, rebeldía y resistencia? Con estas inquietudes arribó Ediciones Sin Nombre desde México hasta Cuba. La cita fue en la tarde del 19 de abril, en la Sala Federico García Lorca del Centro Cultural Dulce María Loynaz.

El espacio acogió a los jóvenes Andrés García Jaramillo (quien se desempeña como socio y Secretario del Consejo de Administración de la editorial) y a Teresa Espinasa quien, entre otras funciones, es la comunicadora de la misma. Ellos (en representación de los otros dos miembros del colectivo), fueron los encargados de presentar sus colecciones de poesía Voces interiores, El mundo Iluminado y Cuadernos de la Salamandra.

Según explicó Espinasa, Voces interiores y El mundo iluminado surgen con perfiles muy definidos cada una. Mientras que la primera se encarga de mostrar la propuesta de jóvenes poetas de la ciudad de México, la otra se centra en difundir dentro del país la poesía hispanoamericana contemporánea.

“Sin embargo, Los cuadernos de la Salamandra es un proyecto que se fue creando por sí mismo” dijo Espinasa y, haciendo referencia al significado del nombre, explicó que no era únicamente por el libro Salamandra del poeta mexicano y Premio Nobel de Literatura Octavio Paz, sino por la pieza de metal de igual nombre utilizada tiempo atrás para calentar las habitaciones, encontrando en ello una de las funciones que debe cumplir la poesía. “Unos Cuadernos de la Salamandra que iluminan un cuarto oscuro y lo calientan”, dijo.

Con la poesía como eje de su discurso los invitados compartieron con el público cubano algunas ideas sobre la producción y el consumo poético. Con el texto “La poesía no se vende” plantearon interrogantes surgidas a partir de la realidad mejicana que, a pesar del Mar Caribe por medio, no le son ajenas a esta otra orilla.

Surgió así el debate sobre los lugares comunes en la creación poética. ¿Cómo hacer para que el lector vuelva a leer poesía? ¿Sigue siendo el arte cuestión de élites y populismos?

Ediciones Sin Nombre, fundada hace ya veintiún años, cuenta con alrededor de 475 títulos en su catálogo, donde se dan la mano autores renombrados y otros a los cuales la publicación les sirve como carta de presentación para otros contratos editoriales.

Surge este proyecto a partir de la revista de ensayo e imaginación literaria Nitrato de Plata, de aquí que, al parecer de Espinasa, la editorial abarque desde sus comienzos otros géneros literarios en sus distintas colecciones.

Especial interés se le prestó en esta ocasión a El Arca de Babel, colección de traducción, en la cual se publican ejemplares bilingües para que el lector pueda siempre consultar el texto original. “Se tiene especial cuidado con el lenguaje, evitando modismos o expresiones castellanizadas que sacan al contenido fuera de contexto y lo hacen inentendible”, dijo Espinasa y mediante un juego metafórico entre pasajes bíblicos, narró cómo el arca (de Noé) y la torre (de Babel) se encuentran en las páginas de un libro para dar cabida tanto a la diversidad de lenguas como de especies: “Hacer que el arca de Babel llegue a muchos lugares, así como difundir la obra de autores que en México no se leerían o no serían conocidos”.

Ediciones Sin Nombre no quiso despedirse sin antes agradecer a todos los que hicieron posible que estuvieran en la isla compartiendo sus libros. Esta fue una tarde especial para pensar y compartir desde el más acá la poesía del más allá, un arte que no respeta mares por medio y libros de cartulina cromada, como barcos que atracan en puertos desconocidos o salamandras trepando por las ramas bifurcadas de la literatura.

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